Ahora vayamos a lo que nos incumbe, llegué muy temprano al Archivo de Indias (fue un milagro que no tardara un siglo en encontrarlo) y allí vi a algunos compañeros míos, mas no me quedé allí, puesto que yo entraba con el segundo grupo una hora más tarde. Me fui al Fnac. Cuando llegó la hora del turno de mi grupo, volví al Archivo y me quedé esperando en frente del edificio. Ya pude sentir el miedo recorriendo mis venas: no vi a nadie de mi clase por ahí. Me puse a mirar el lugar donde nos íbamos a reunir a falta de media hora. Así que le hice frente a mi cruel destino y me decidí a buscar el lugar, el cual aparecía indicado en el msm que nos mandó la profesora, preguntando a la gente de allí, ¿resultado? Nadie de por ahí sabia donde **** estaba la calle de Santo Tomás ,5. Lo más gracioso es que la gente a la que preguntaba estaba a dos pasos de dicha calle, no me lo explico. Por lo que volví al mismo lugar donde estaba antes. Allí vi (aleluya) a unos chavales de mi clase y me quedé junto a ellos. Sin embrago, bendito mi despiste, les perdí de vista mientras estaba con el móvil y otra vez vuelta a empezar. Ahora sí que el terror se apoderó de mi ser y me quedé allí sin saber muy bien qué hacer. Hasta que ocurrió un milagro, vi a dos chicas y un chico que tampoco sabían donde era y me fui con ellos (like a ninja). Íbamos con un poco de retraso ya, pero nos encontramos con un grupo mayor de gente y entonces ya si que todo pareció estar solucionado. O cae uno, o caemos todos. Así pues, nos internamos en el edificio (estaba al lado del Archivo) y llegamos a la sala de conferencias donde estaban reunidos los demás compañeros del grupo (todos los de mi clase de humanidades). La charla no estuvo del todo mal, aunque tampoco del todo bien. Tras terminar esta salimos de allí y la mayoría nos fuimos a desayunar. Fui al Starbucks y allí la señora dependienta me increpó que aquel era el lugar del café y no de los "muffins", por haber comprado solamente uno de estos. No volveré a pisar un Starbucks, no mientras me lo permita mi ya maltrecho orgullo.
Pero todo esto valió la pena solo por el hecho de que finalmente pude ver por dentro la catedral, fue maravilloso y espectacular; a los 100.000 mil turistas asiáticos de allí les tuvo que gustar seguro.
En resumen, a pesar de todos las piedras en el camino, no fue un mal día del todo y estuvo entretenido la verdad. Hasta aquí dejo ya la entrada de hoy.
Hasta otra, quienquiera que leas esto ;) <3


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